Proyecto azul
¿Qué es el Pyrodinium bahamense?
Esta microalga es un tipo de dinoflagelado, un organismo microscópico marino que pertenece al plancton. Su nombre combina las palabras griegas pyro (fuego) y dinium (remolino), por su capacidad de brillar, siendo visible en la oscuridad. Es natural de zonas tropicales y subtropicales. En Puerto Rico está muy presente y abunda en bahías y lagunas costeras. Y cuando hay poca contaminación lumínica, como la famosa Bahía Puerto Mosquito en Vieques, produce espectáculos nocturnos mágicos. Otros lugares donde se la puede apreciar es en la Parguera, en Lajas, y en Laguna Grande, en Fajardo.
¿Por qué es tan especial?
El Pyrodinium bahamense es famoso por su bioluminiscencia: cuando se agita el agua, emite destellos de luz azulada gracias a una reacción química celular. Este fenómeno, que convierte las olas, las estelas de los peces o las gotas de lluvia en estrellas fugaces acuáticas, atrae a visitantes de todo el mundo. Además, este organismo juega un papel ecológico vital: forma parte de la base de la cadena alimentaria y ayuda a mantener el equilibrio de nutrientes en los ecosistemas marinos, siendo, a su vez, un incuestionable indicador de la salud ambiental: denotando su presencia aguas saludables, ya que es sensible a cambios en la salinidad y la contaminación.
Tesoro puertorriqueño y caribeño
En Puerto Rico, nuestras bahías bioluminiscentes son joyas naturales reconocidas globalmente. La de Vieques, considerada la más brillante del mundo, es un orgullo que refleja la riqueza de nuestra biodiversidad. Estos lugares no sólo son un espectáculo, sino también laboratorios vivos para estudiar la adaptación de especies a entornos frágiles. Sin embargo, requieren protección: la contaminación, el desarrollo costero desmedido y e incluso nuestra excesiva presencia amenazan su supervivencia.
Un espectáculo que nos une
El Pyrodinium bahamense nos recuerda que la naturaleza es arte y ciencia en movimiento. Para los puertorriqueños, sus destellos son parte de nuestra identidad caribeña, un regalo que conecta a comunidades locales, turistas y científicos. Preservarlo significa cuidar nuestras costas, reducir desperdicios y apoyar prácticas turísticas responsables, como los recorridos en kayak que evitan dañar su hábitat. Y este modelo de turismo muy respetuoso tiene el poder de sostener comunidades en nuestros pueblos.