Solana de Cabañas
La población de Solana de Cabañas se encuentra en el municipio cacereño de Cabañas del Castillo, en Extremadura, España. Actualmente, cuenta con unos cuarenta habitantes permanente y la mayoría de estos tienen una edad avanzada. Sin embargo, en los periodos vacacionales aumenta considerablemente su población debido a las visitas de sus emigrantes y descendientes.

Su ayuntamiento se encuentra en Roturas de Cabañas, pedanía más poblada del municipio, cuyo alcalde es Jesús Fernández Hormeño desde 2015.
La economía local depende principalmente de las pensiones de jubilación que reciben sus habitantes, del gasto que hacen los emigrantes en sus visitas, de un negocio de hostelería cada vez más reconocido (el restaurante Doña Tomasa), varias explotaciones ganaderas (principalmente de ovino y caprino), la apicultura, la construcción y recientemente una incipiente alfarería.
El edificio más importante de la localidad es la Iglesia de San Miguel, cuya primera fase constructiva se estima que pudo ser inmediatamente posterior a la conquista bajo el reinado de Fernando III de Castilla en el siglo XIII. Si bien pudo haberse resignificado un templo anterior de culto islámico, no está demostrado. Lo que sí sabemos es que la iglesia fue de patronato real desde su fundación, pues Alfonso X dio orden de que así siguiera siendo, siempre perteneciendo a la Abadía de Cabañas. Dicha pertenencia duro hasta mediados del siglo XIX, cuando se eliminaron estos privilegios. La iglesia experimento una ampliación a mediados del siglo XVI (terminádose en 1544), siendo abad el hijo de los entonces condes de Oropesa don Fernando Álvarez de Toledo y doña María Pacheco y reinando en Castilla Carlos I. Destacan su talla de Santa Lucía, sus azulejos toledanos y talaveranos, así como retablos y pinturas.

Entre su patrimonio cultural destaca sobresalientemente la estela del guerrero hayada en sus cercanías, en la loma conocida como Los Carrascales. Se trata de una piedra tallada durante al final de la Edad de Bronce (tres milenios atrás), siendo la más rica hayada hasta la fecha por el número de elementos que la componen. Se dice en el pueblo que la piedra ya era conocida por los lugareños, especialmente por la familia propietaria de las tierras, pero que durante la visita del arqueólogo Mario Roso de Luna en 1898 se la dieron a conocer. Actualmente se la puede ver en el Museo Arqueológico Nacional en Madrid, o referenciada en distintos museos del mundo, como el Museo Británico en Londres —siendo el pueblo probablemente la única eñe del museo—.

Pronto os contaremos más sobre el pueblo.